Descripción
b’Con veintidxf3s axf1os Charles Darwin se embarcxf3 como naturalista sin paga en el navxedo de reconocimiento HMS Beagle para emprender una expedicixf3n cientxedfica alrededor del mundo. Fruto de esta experiencia fue tanto su Diario del viaje del Beagle como su obra capital El origen de las especies, donde explicaba la evolucixf3n de todas las formas de vida ancestrales que habxedan poblado la Tierra a lo largo de los tiempos. La nueva teorxeda cientxedfica defendxeda que las poblaciones evolucionan durante el transcurso de las generaciones mediante un proceso conocido como seleccixf3n natural, o de la supervivencia de los mxe1s aptos, y presentaba pruebas de que la diversidad de la vida surgixf3 de la descendencia comxfan a travxe9s de un patrxf3n ramificado de evolucixf3n. Esta revolucixf3n de Darwin vino a completar la de Copxe9rnico y Newton: el ser humano sabxeda ya que el universo obedece a leyes inmanentes que determinan todo cuanto sucede en la naturaleza. Sin embargo, esta revolucixf3n cientxedfica habxeda dejado fuera de su alcance el origen de los seres vivos, cuyas maravillosas adaptaciones parecxedan ser el cumplimiento de una finalidad preestablecida: el ojo, exquisitamente disexf1ado para la funcixf3n de ver, la mano, para sujetar objetos, o los rixf1ones, para regular la composicixf3n de la sangre… Pero la seleccixf3n natural, convertida en ley, pasaba a ocupar un espacio que hasta entonces se habxeda reservado exclusivamente a Dios’






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