Descripción
En este ensayo provocador y humorístico, Thomas de Quincey considera el asesinato desde un punto de vista puramente estético y explica cómo prácticamente todos los filósofos de los últimos doscientos años han sido asesinados, «hasta el punto de que si un hombre se llama a sí mismo filósofo y nunca han atentado contra su vida, ten por seguro que no hay nada en él».






Comentarios