Descripción
Me sirvo una copa con lo último que queda de Zinfandel en la botella, para recostarme en el sillón a leer a Magui y su borrador de SEXto SENTIDO. La barra de sonido está apagada, igual que el aire acondicionado, pero apenas unos minutos después de empezar a leer todos mis sentidos se activan, como si llegaran ráfagas de aire caliente a mi piel y algo de jazz a mis oídos.
Magdalena, Magui como le decimos quienes la conocemos ya hace un tiempo, ha descubierto el secreto de despertar los sentires ocultos, de jugar con el erotismo, de darle color y melodía.
Leer este libro es un viaje que está lleno de colores cálidos, de caricias y calor, de orgasmos mudos y pausas en el sillón o la cama mirando el techo.






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