Descripción
Cuando el discípulo está preparado, el maestro aperece. Ni un momento antes, ni un momento después. Lo que necesitas es confiar en la perfección de la vida y en que todo está siempre de acuerdo con el Orden Divino.
Cuando el discípulo está preparado, el maestro aperece. Ni un momento antes, ni un momento después. Lo que necesitas es confiar en la perfección de la vida y en que todo está siempre de acuerdo con el Orden Divino.
Comentarios