Descripción
b’Una lxednea cruza el ocxe9ano xc1rtico, el Atlxe1ntico y el mar del Norte hasta que choca con las instalaciones portuarias de Dunkerque: naves desmontadas, lxedneas fxe9rreas y depxf3sitos de hidrocarburos. Dos hombres toman un petit noir en la terraza de Le Malouin, hablan en voz alta y sonrxeden, ignorando que acaban de convertirse en personajes de una larga ruta. Un fulgor, apenas un flash. Porque acto seguido el trayecto pasa por Parxeds hay que hacer una pausa brevxedsima para echar un vistazo a los libros de la Fischbacher y darse un garbeo por los alrededores del Luxembourg, continxfaa hacia el Macizo Central y la Auvernia, entre prados y bosques de hayas y robles y abetos, entra en Cataluxf1a por la sierra de Escales y se adentra en el Mediterrxe1neo a la altura del barrio de Ocata, en el Masnou. La N-II, el tren, baxf1istas, chiringuitos: todo en rden. A partir de aquxed, el camino imaginario inicia otro trayecto: Argelia, Mali, Nxedger, Burkina Faso y Benxedn: los xe1rboles de caoba y los cocoteros, las canoas de los pescadores, las motos enloquecidas y el Atelier Nomade de Cotonxfa. Playas larguxedsimas, desiertas, con un oleaje traidor y enfurecido. Delante, inabarcable, el agua y el agua del ocxe9ano. Una cuerda tendida entre continentes que, al llegar a la Antxe1rtida, se llena de hielo y se destensa, fatigada, en medio de la remota Tierra de la Reina Maud. Solo la isla noruega de Bouvet, situada a unos sesenta kilxf3metros al este del meridiano, se interpone en el periplo entre los trxf3picos y el continente glacial. Fin del viaje. Lluxeds CalvonnUna lxednea, una decisixf3n geopolxedtica enebra vidas y paisajes para contar una historia mxe1s grande, con una prosa potente y precisa Calvo nos muestra una constelacixf3n de personajes fascinantes.’






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